“Son cerca de las 10.30 de la mañana y escribo aprovechando la batería de mi notebook. Me informo de lo que pasa en el resto del país gracias a la radio de mi celular, sintonizando la BioBio, la única radioemisora que está transmitiendo. Han pasado varias horas desde el terremoto que asoló la zona central del país y continuamos sin energía eléctrica.”
El sismo ocurrió de madrugada, fue de tal intensidad que pese a ser una persona de sueño pesado me desperté producto de la fuerza con que se sacudía la casa. Mi cama virtualmente bailaba dentro del dormitorio. De algún modo mantuve una inexplicable sangre fría, algo bastante inusual para una persona de carácter nervioso. Supongo que en algo ayudó que al despertar vi que el Coke dormía plácidamente panza arriba, desmitificando la supuesta de capacidad de los perros de detectar anticipadamente los terremotos. La risa que me provocó fue bastante tranquilizadora.
Sin embargo, el temblor continúo durante largo rato. Mientras la casa se sacudía no sólo me sorprendió la fuerza del movimiento, sino también su extensión. En algún momento pensé “si esto sigue o aumenta la intensidad me levanto y me coloco debajo del marco de la puerta”. Me encontraba en esas reflexiones cuando el temblor cesó. Mi primera reacción fue llamar a mi polola en Osorno.
A tientas, en medio de la oscuridad, busqué el celular. La falta de energía eléctrica fue mi primer indicio de que se trataba de un evento de magnitud. Al final encontré el teléfono (al mirar la pantalla vi que eran las 3:46 de la madrugada) y logré comunicarme con Marta. Afortunadamente ella, su hijita y su familia estaban bien, aunque también habían sentido con gran intensidad el movimiento telúrico y tampoco tenían electricidad. Inmediatamente después intenté llamar a mis padres, pero para ese entonces las comunicaciones estaban muertas.
Al encontrarme incomunicado opté por vestirme rápidamente y asomarme a la puerta de entrada. Lentamente comenzaron a aparecer destellos de linternas en las casas de los vecinos. Levanté la mirada, me fijé en los postes del alumbrado público, y al no notar nada extraño me animé a salir a la calle. Sólo tuve que caminar unos pocos metros para toparme con vecinos que se estaban en el frontis de su casa e intercambiamos algunas palabras. Mi opinión fue que si estaba cortada la luz aquí -en Puerto Montt- y en Osorno, estábamos frente a un terremoto, probablemente con epicentro en algún punto entre Concepción y Temuco. Un vecino que estuvo en el terremoto de marzo del 85 en Santiago concordó conmigo.
Estuve ahí durante unos treinta minutos, hasta que logré contactarme con mis padres y asegurarme de que estaban bien. Regresé a la casa e intenté dormir, pero no lograba conciliar el sueño. Con mi radio portátil traté de sintonizar alguna radio, pero todas las emisoras estaban muertas. Cerca de las 5 de la mañana Radio Bio Bio comenzó a transmitir. Fue entonces que comencé a conocer la magnitud de lo ocurrido: Mis sospechas se confirmaban, las informaciones hablaban de un terremoto de 8,3 grados en la escala de richter, que había afectado desde la séptima a la novena región y había reportes de 6 muertos. El epicentro se estimaba que había sido unos 80 kilómetros al norte de Concepción. Recuerdo que eran las 6 de la madrugada la última vez que miré la hora antes de quedarme dormido.
Cuando desperté ya había amanecido. La electricidad no había regresado y Bio Bio era la única radio que transmitía. Para ese entonces los nuevos informes hablaban de una cincuentena de muertos y 8,5 grados de magnitud. Fue en ese entonces que hice algo que no hacía en años... Lo que pasa es que hace muchos años que me alejé de la Iglesia Católica, y hace otros tantos que no pienso en Dios. Sin embargo, esta mañana, por vez primera en años, levante mi mirada al cielo y recé. Mis oraciones están con mis compatriotas en la zona devastada. FUERZA CHILE.

Estimado Marcelo:
Creo que a todos nos pasa, en algún momento nos olvidamos de Dios por diferentes razones es en estos momentos en donde tenemos que agarrarnos de nuestra fe y poner todo en las manos del creador que nos dará la fortaleza para afrontar las desgracias. Aunque muchas veces no entendemos el porqué de las cosas, todo es un plan divino y tenemos que respetar las reglas de la madre naturaleza.
Mis oraciones para Chile y para todas las personas afectadas en esta tragedia. Que Dios los ilumine con su bendita gracia.
PD: Sigue orando y dando gracias por la oportunidad de estar vivo!
Mi solidaridad con Chile
Neridrose
www.neridrose.com
Gracias por tu solidaridad. Hoy siento que todos en el mundo somos chilenos.