A 30 años de una guerra que no fue

cruz roja

En diciembre de 1978 Chile y Argentina estuvieron al borde de la guerra. En noviembre de 1978 yo cumplí 7 años de vida. Pese a mi corta edad tengo recuerdos muy nítidos de esa época. Aún tengo en la memoria las conversaciones de los adultos que giraban invariablemente en torno a un sólo tema, la guerra que se avecinaba. También recuerdo las imágenes de los noticieros de televisión que mostraban las filas interminables de camiones bloqueados en la frontera, luego de que el gobierno argentino decidiera cerrar los pasos fronterizos. También recuerdo las conversaciones con mis amigos que me contaban que sus padres estaban almacenando alimentos en los entretechos de sus casas... Por su posición estratégica se temía que Puerto Montt fuera sitiado y bombardeado por el ejército argentino.

 

Otra imagen -o mejor dicho sonido- que todavía puedo recordar es el ruido de los aviones de combate que sobrevolaban la ciudad de día y noche (no los podían sorprender en tierra). Recuerdo que mi tío Yito, conductor de micros en ese entonces, tuvo que transportar soldados al Lago Todos los Santos y quedó estupefacto al ver la gran cantidad de tropas y vehículos anfibios que flotaban sobre las aguas.

Sin embargo, la imagen más potente que quedó grabada en mi mente, corresponde a una mañana de sábado, alrededor de la fecha de mi cumpleaños. En aquella época vivía en la población Manuel Montt, desde la cuál se tiene una vista panorámica de casi todo Puerto Montt. Cuándo salí a jugar me acerqué al borde del cerro para ver el mar y fue en ese instante que reparé en los círculos blancos con cruces rojas que habían pintado sobre el techo del Hospital de la ciudad.

Cuando regresé a mi casa, le pregunté a madre por qué habían hecho eso.

-Para evitar que el hospital sea bombardeado.- me respondió.

Fue en ese momento, con apenas 7 años de edad, que tomé conciencia de que estábamos ad portas de una guerra y sentí mucho miedo.

Marcelo:

 

siempre me ha gustado como escribes y relatas hechos que recuerdas, pero esta es la primera vez que leo una mentira tuya, porque que yo recuerde tu nunca saliste a jugar en toda tu niñez......

Hola...que triste es recordar esa época. Son recuerdos no gratos, incertidumbre, miedo, paranoia, etc...Menos mal que todo se arregló antes de terminar peor de como estábamos. Las guerras nunca son buenas, para eso está el diálogo y menos entre países hermanos a los cuales los une una historia en común. Muy lindo relato.

Saludos y feliz Navidad.

Malú

Muy interesante tu posteo. Yo soy viejo ahora pero recuerdo la segunda guerra mundial cuando vivía en Liverpool, Inglaterra y los alemanes nos bombardeaban todas las noches. Tenía aproximadamente la edad tuya cuando lo de la casi-guerra con Argentina. También recuerdo con gran claridad aquella época a pesar de ser muy chico. Al leer tu relato me transporté a mi infancia y recuerdo mis temores. La guerra es ridícula, sin embargo los seres humanos lo practicaremos siempre en alguna parte del mundo: somos así de tontos. Gracias.

Me tocó una cuerda tu relato. Soy bastante viejo ya y recuerdo los bombardeos de la segunda guerra mundial cuando de niño vivía en Liverpool, Inglaterra. Durante tres años los Alemanas nos bombardearon dos o tres veces por semana de noche. Tenía yo aproximadamente tu edad descripto en tu relato. Recuerdo también cuando un gobierno argentino quiso justificar lo injustificable creando un hecho bélico con Chile.  Las guerras lamentablemente seguirán mientras el hombre es hombre: somos los idiotas de la naturaleza. Gracias por tu relato.

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