Con mi perro -Coke- tenemos una rutina bien definida. Todas las mañanas, antes de irme al trabajo, lo saco a dar un paseo. Se trata un trayecto corto alrededor del barrio para que se quede tranquilo. El se emociona mucho con ese paseo... cada vez que nota que ya estoy de pie y completamente vestido, comienza a correr en torno mío, dando saltos, agitando su diminuta cola, y no se queda tranquilo hasta que le coloco su cadena y lo saco a la calle.
Esta mañana repetimos la rutina. Ya veníamos de regreso caminando en forma tranquila y despreocupada, cuando de repente levanto la vista y vi en una esquina, a menos de una calle de distancia a un rottweiler junto con una mujer que asumo debía ser su dueña. Pensé en variar la ruta para evitar al perro, pero era demasiado tarde. El rottweiler ya nos había visto y se abalanzó corriendo sobre nosotros. Instintivamente cargué al Coke en mis brazos y traté de colocarlo entre mi cuerpo y el muro del patio de la casa, al lado de la cual ibamos pasando. Fue el único modo que se me ocurrió para protegerlo.
El rottweiler de un mordisco se prendió de la cola de mi perro y comenzó a tirar de ella. Traté de mantener al Coke en mis brazos, pero la fuerza descomunal de la bestia nos derribo a ambos. En el suelo sentí como el rottweiler pasó encima de mí para atacar a mi perro. Cuando me pongo de pie, veo que el Coke está el suelo mientras el animal lo ataca. ¿La dueña del rottweiler?... se hizo humo. No contenta con pasear a un animal de una raza peligrosa sin cadena, ni bozal, huyó del lugar y ni siquiera intentó controlar a su mascota.
Fue entonces cuando el Coke me sorprendió. Lejos de intentar huir enfrentó al rottweiler. Cada vez que la bestia lo tumbaba o clavaba sus fauces sobre su lomo, el Coke se reincorporaba y devolvía el ataque. Era una lucha absolutamente desigual. Mi perro es un Cocker Inglés, que pesa menos de 20 kilos y su oponente una bestia que debía pesar más de 60 y famosa por la fuerza de su mandíbula. Creo que ésto desconcertó al rottweiler, que de pronto se encontró con que su rival no era la presa fácil que había creído. Cada vez que atacaba, el Coke evadía la mordida y regresaba el golpe. Se paró de igual a igual, y lo encaraba sin darle la espalda. Había momentos que el rottweiler se quedaba mirando a mi perro, como si se encontrara completamente perplejo.
Desesperado, intenté -infructuosamente- alejar a esa bestia. En un momento, se soltó la correa del Coke y me quedé con la cadena en la mano. Con ella comencé a lanzar cadenazos sobre el lomo de su atacante. Pero ni se inmutaba, tomé entonces algunas pocas piedras y se las arrojé con toda la fuerza que pude. En ese momento logré captar su atención y el rottweiler intentó atacarme, pero el Coke se interpuso en su camino. El animal se detuvo y rodeó a mi perro para tratar de alcanzarme. Nuevamente el Coke puso su cuerpo entre el rottweiler y yo. Cada vez que la bestia intentaba atacarme, se encontraba con mi perro al frente... desafiándolo.
La pelea entre ambos perros continuó por un tiempo que no puedo precisar, pero que me pareció eterno. En algún momento llegamos hasta una camioneta estacionada sobre la vereda. El rottweiler la rodeó pasando entre el vehículo y la casa frente a la que estaba . En ese momento dos labradores comenzaron a ladrarle desde el antejardín, pero bien resguardados por una gruesa reja metálica. Se inició una pelea entre los canes a través de la verja, momento que aproveche para cargar a mi perro y llevarlo hasta la casa.



Ohhhh me dolió la guata mientras leía!! Esos perros Rottweiler son muy malditos… bueno en realidad son los dueños los malditos que los tienen y fomentan la agresividad de estos perros.
Bien por el Coke! se lució! Ahí se puede ver el gran cariño y lealtad de los perros para con sus amos.
Felicitaciones al Coke.
;)
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H.