A veces, cuando te das tiempo de explorar los pequeños recovecos de tu videoclub de siempre, puedes terminar econtrándote con más de alguna agradable sorpresa. Este fue mi caso con "Brick" que tuve la oportunidad de ver hace un par de semanas mientras visitaba el Video Center´s de Puerto Montt... Cuando leí en la caratula del DVD la sinopsis de la cinta, me pareció que estaba frente a una película prometedora, pero todos sabemos que esas reseñas no son precisamente confiables, pese a ello decidí arriesgarme y me la llevé para verla en mi casa esa noche de sábado. Fue una de las mejores decisiones de arriendo que haya tomado en mucho tiempo... un filme excelente.
Lo primero que se puede comentar de Brick, es que es una clásica historia de detectives, pero ambientada en un colegio del equivalente estadounidense a la Enseñanza Media chilena. Brendan Frye (Joseph Gordon-Levitt) es un estudiante solitario que por decisión propia ha optado por marginarse de la vida estudiantil. Hasta que un día su ex novia -Emily- lo llama para pedirle ayuda y luego desaparecer misteriosamente. Brendan comienza entonces una búsqueda que lo lleva a surmergirse en los bajos fondos de la vida estudiantil, un mundo dominado por un narcotraficante a quien sólo se le conoce como The Pin (Lukas Haas). Es precisamente en esta punto de la trama que la cinta se revela tributaria del género del cine negro, con detectives, villanos del submundo del crimen y la infaltable femme fatale.
Brendan no logra salvar a Emily, pero inicia una cruzada personal para descubrir quién fue el responsable de su asesinato y cuáles fueron las circunstancias que llevaron al crimen.
Brick es una historia muy bien contada que atrapa la atención del espectador desde principio a fin, o al menos ese fue mi caso. Algunos personajes son muy creíbles, otros parecen caricaturas del cine negro, pero en términos generales la trama de la película se sostiene por sí sola durante sus casi dos horas de duración.