Leyendo un post sobre aromas, olores y su poderosa vinculación con los recuerdos, se gatilló en la parte más profundo de mi memoria el destello de un episodio que creí haber olvidado.
Sucedió hace varios años. Venía de un carrete a eso de las 5 de la madrugada y tomé un colectivo en el centro de Puerto Montt. Un par de cuadras más adelante dos sujetos vestidos enteramente de negro y cabello largo hacen parar el automóvil y se suben en el asiento trasero.
No llevábamos ni 30 segundos de haber retomado el camino cuando noté que los nuevos pasajeros padecían una grave enfermedad. Ambos presentaban un fuerte cuadro infeccioso de un mal conocido como alergía al agua y al jabón. La fetidez era insoportable. Afortunadamente yo iba sentado en el asiento del copiloto, así que abrí la ventana y saque mi cabeza como si fuera un perro al que sacan de paseo.
Iba pensando si continuaba mi viaje o me bajaba y esperaba un nuevo colectivo cuando en la radio empezó a sonar un tema de un grupo de música sound. Mis aromáticos compañeros de viaje iban casi derrumbados sobre el asiento trasero, pero al escuchar los acordes de la música despertaron violentamente y comenzaron a sacudir sus cabezas mientras gritaban.
-¡Ohhhhhhh! ¡Red, Loco! !Red¡ (Creo que Red era el grupo que cantaba el éxito sound "Nunca tan flaite"... ¿o era "Nunca me faltes"?).
Era como estar en una situación completamente fuera de lugar. Los tipos agitaban sus melenas como si estuvieran en un concierto metalero o algo por el estilo. Me recordó algunas jornadas en el "Luna Roja" cuando en los parlantes se escuchaban los acordes de "Thunderstruck" y los pintamonos chasconeaban sus cabezas al ritmo de la música. Entre el aroma y la extraña perfomance musical, fue uno de los momentos más freaks de lo que tenga recuerdo.


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